lunes, 4 de mayo de 2015

"Chachi pistachi"

Al final, en la vida, una cosa lleva a la otra. A veces sin darnos cuenta nos vemos inmersos en una espiral de mierda sin saber muy bien como hemos llegado hasta allí. No estamos lejos ni cerca de nada. Veo una vagabundo pidiendo en la puerta del supermercado y me veo a mi. Un ejecutivo perfectamente afeitado, con un corte de pelo simétrico, maletín y traje caro, podría ser yo. Un despido unido a un divorcio reciente, un amigo que te presenta a alguien que tiene una empresa y le caes bien. Un minuto antes, un minuto después, cien metros más cerca, cien metros más lejos, y tu vida puede cambiar radicalmente.
Pero extrañamente, a pesar de ser consciente de la fragilidad de nuestros destinos, no llego a comprender como acabé en twitter, siguiendo a una persona que utiliza la expresión "chachi pistachi".

lunes, 27 de abril de 2015

Carta de despedida

Hace una semana que mi madre se ha sacado el carnet de conducir. Tengo que ir a Carrefour, es urgente. Demasiado cerca para coger un autobús, demasiado lejos para ir caminando. Llevo horas meditándolo, haciendo un repaso mental de mi existencia. 
He tenido una buena vida, he hecho el amor con mujeres con las que muchos hombres soñarían. He vivido sin prisas, sentándome a contemplar el mundo cuando lo he creído conveniente. He reído, mucho. También he sufrido, y he abrazado ese dolor en lugar de rechazarlo porque él me ha hecho valorar los buenos momentos. He viajado a pie, sin más equipaje que el cabe en una mochila, sufriendo las inclemencias del tiempo, conociendo cada piedra y árbol del camino, hablando con sus gentes, esas que nunca conocerías de haber viajado en coche, avión o tren. Nunca me ha importado el que dirán, y eso me ha hecho ser dueño de mis decisiones. He conocido la auténtica amistad, esa a la que puedes llamar un martes a las cuatro de la madrugada si la situación lo requiere. 
Así que voy a hacerlo, voy a ir con mi madre a Carrefour. Ella me dio la vida. Ella me la va a quitar. No tengo miedo, he tenido una buena vida. Me parece justo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

El verdadero amor

Llegó a España huyendo del horror, las bombas y las mutilaciones. Un grupo de estudiantes de trabajo social pertenecientes a la universidad de Alicante había organizado un proyecto para poder acoger refugiados afganos que habían sufrido de primera mano la tragedia de la guerra. Hassan era uno de los afortunados. Estaba dispuesto a cambiar su vida por completo para adaptarse a su nuevo destino. Se había afeitado la barba y comprado ropa nueva en "Pull & Bear". Por fin podré ponerme la ropa que mi hijo de ocho años ha estado haciendo los últimos años, pensó Hassan cuando estaba en los probadores. 
Pero el cambio no se limitaba solo a aspectos tan superficiales como la barba o la ropa, su metamorfosis tenía que ser total. Quería adaptarse y ser un Español más, así que se fue de tapas y cerveceo como uno más de la pandilla.
Hassan nunca había probado el alcohol ni el cerdo pero aquella noche los probo, vaya si los probo. Chorizos a la sidra, rabo de cerdo, montadito de longaniza y todo eso con cervezas, muchas cervezas.
Salieron del bar contentos, hasta tal punto que Hassan se arranco con unos chistes de Afganos que causaron sensación entre el grupo;
¿Por qué se cayó la niña afgana del columpio? pregunto Hassan. ¿Por que? respondieron. Por qué no tenía brazos. Todos quedaron petrificados unos segundos, hasta que el silencio se rompió y la calle se inundo de carcajadas. 
Llegaron a un Pub y Jaime, un encantador chico de rastas, gafas de pasta y barba de dos semanas levanto su brazo y dijo; Ronda de chupitos.
Detrás de una ronda llegaba otra, Jack Daniels, tequila, bodzka rojo. Hassan apoyado en la barra aislado de la música, las risas y las conversaciones alcohólicas, con su cabeza dando vueltas como el mono loco de la feria. 
Siente un roce al lado de su brazo, mira a su izquierda y ve una chica preciosa apoyada en la barra junto a él, por un instante se quedan mirándose, Hassan no puede aguantar su mirada y agacha la cabeza. La chica pide a la camarera. Hassan vuelve a mirar, la chica sonríe y le pregunta ¿Cómo te llamas? Hassan. Yo Marta. Los dos hablan un rato, Hasan le cuenta su situación y a Marta esto le parece muy exótico e interesante. Ella está estudiando para ser veterinaria, y le cuenta que es vegana y animalista. Hassan decide no contarle que se le da muy bien el deporte nacional, jugar al fútbol utilizando una cabra como balón. 
Hassan cada vez se encuentra peor, pero aguanta estoicamente. Marta le pregunta sobre sus ojos azules, le parece extraño que un afgano tenga los ojos azules. Hassan le cuenta que hay muchos afganos con ojos azules porque hay sangre griega en sus venas, debido a que en los tiempos del gran Alejandro Magno dejaron allí soldados. En ese momento Marta se abalanza sobre Hassan y empieza a besarle, Hassan siente una arcada pero no quiere apartarse de ella, jamás le habían besado con lengua y le estaba gustando mucho. La segunda arcada fue más fuerte pero ya era tarde, no quería que esa sensación terminara nunca aunque su boca sabía a cigarrillo y tequila. La tercera arcada fue definitiva y vertió sobre su boca un gazpacho de cerdo y cerveza. Cuando quiso apartarse ya era tarde, sus "amigos" de trabajo social que estaban presenciando la escena desde el principio comenzaron a morirse de risa y el resto del pub también. Marta empezó a vomitar y Hassan avergonzado quiso marcharse con tan mala suerte que resbaló con el vómito y calló al suelo, las risas subieron de decibelios. Hassan recorría un pasillo de gente mientras los trabajadores sociales se descojonaban. ¿y esta es la gente que se supone debe de ayudar a los demás? pues menudos hijos de puta, pensó Hassan mientras caminaba hacia la salida. 
Se sentó en el bordillo de la acera con la cabeza entre las piernas, lamentándose de la oportunidad perdida, avergonzado y maldiciendo su suerte. Esto es peor que el bombardeo de Kabul, pensó. Marta ya no volverá a querer saber nada de ti y con razón. Hassan pensaba en estas cosas mientras veía los pies de la gente caminando por el barrio de Alicante.
Hassan. la voz de Marta interrumpe sus divagaciones.
Él la mira avergonzado y ella se sienta a su lado y lo besa, más intensamente que antes si cabe.
Entonces lo entendió, en ese instante, un rayo de lucidez recorrió su cuerpo y lo entendió todo. 
El verdadero amor era eso, vomitarle la boca a una chica mientras os estáis besando, y que a ella no le importe.








martes, 4 de noviembre de 2014

Poker de filósofos

La situación es la siguiente; 

David Hume habla primero, lleva pareja de reyes, contiene la respiración, intenta calmarse y templar el pulso. Lleva toda la noche perdiendo pero si consigue pescar a alguien en esta mano puede recuperarse y meterse de nuevo en la partida. Decide que lo mejor es triplicar la ciega que en estos momentos esta en ochocientos, no es mucho dinero para los que más llevan y si pican un par de ellos puede conseguir un botín excelente.

- Veo la ciega y subo mil seiscientos más.

Aristóteles no lo ve claro, conoce muy bien la filosofía de Hume basada en el conocimiento a través de la experiencia sensible, que traducido significa que es un jugador muy seguro y que deja muy poco al azar, así que Aristóteles que lleva una mano jugona pero académicamente no ganadora, nueve y diez de rombos tira sus cartas no sin antes dejar su malestar en forma de comentario;

- Jodida rata escocesa.

Rene Descartes, absorto, organiza sus fichas apilándolas y clasificándolas en montones según su valor, haciendo siempre grupos de mil. Nadie le dice nada, todos piensan que esta meditando si poner o no poner la apuesta pero Nietzsche que lo conoce bien sabe que en realidad no se ha enterado de nada. Nietzsche;

- ¡Empanao!

Descartes levanta la mirada y escruta la mesa, todos lo miran. Hume se contiene, sabe que cualquier gesto de desesperación delataría que tiene una buena mano y tiraría por tierra su estrategia, así que finge pasar del tema y mira hacia otro lado. Esto a Aristóteles no le hace ni puta gracia, no quiere que esta mano se alargue más de lo debido, todavía esta resabiado por las cartas que ha tenido que tirar, nueve y diez de rombos. Aritóteles no puede parar de pensarlo; joder es que eran muy jugonas.
Descartes vuelve a mirar sus cartas, aunque recordaba perfectamente cuales eran, As de picas y ocho de tréboles. Siendo el segundo jugador que más puntos lleva y teniendo un As decide ver la apuesta de Hume.

- Lo veo.

Niestzche mira fijamente a Hume, sabe que no es un super hombre, éste le intenta aguantar la mirada pero no. Nietzsche sigue mirándolo un instante y tira sus cartas, Dama de corazones y siete de picas, esta no es mi guerra se dice a si mismo. Sabe que todo en esta vida se resume en querer tener y en querer mantener y él quiere seguir manteniéndose líder de la partida. Enciende su pipa y dice;

- Uno que no va.

Schopenhauer tira sus cartas y con su claridad habitual no se corta un pelo;

- No pienso ver tu pareja de Ases o Reyes. Jodido chupaciegas.

Finalmente llega el turno de Platón, lleva toda la partida perdiendo y esta en las últimas, los demás jugadores lo ven como el rival más débil y lo consideran el primer candidato para salir de la mesa. Platón lo sabe y por ello lleva una hora en modo roca, pagando únicamente la ciega. Suspira y se pone las manos en la cara, los demás lo miran fijamente, Hume no puede aguantar más la tensión y le dice;

- Decídete de una vez y no nos tengas aquí todo el puto día. Además seguro que haces lo de siempre, te quedas dos horas pensando para después tirar las cartas.

En ese momento, Platón se levanta enérgicamente y su silla sale disparada hacia atrás golpeando la pared, coge a Hume por la espalda y le coloca el antebrazo en su cuello levantándolo unos centímetros al mismo tiempo que de una patada le aparta su silla y la tira a un lado. Coloca su cara violentamente encima de las fichas de la mesa, le baja los pantalones y le introduce su pene griego en el ano y al mismo tiempo que empuja y grita;

- ¡ ALL IN !

En ese momento Hume emite un tremendo alarido y observa enfrente el rostro impasible de Nietszche que asiente con la cabeza. Es en ese instante, es en ese preciso momento cuando Hume lo entiende todo.  Quería tender una trampa pero la trampa se la habían tendido a él. No necesita ver las cartas de Platón por que sabe perfectamente lo que lleva, pareja de ases y ahora se da cuenta del teatro de Platón, de los suspiros, de las manos tapándose la cara, de la indecisión. Y no solo eso, sabía que con su teatro griego conseguiría que él hablara, conseguiría provocarle pero lo que no esperaba es semejante envite. Para Platón esto no es solo una partida de poker, no es solo la posibilidad de eliminar a un rival de la mesa y ganar un montón de fichas. No, para Platón es algo más, es una guerra ideológica, una batalla filosófica entre empirismo y racionalismo.
Platón lleva “El monstruo”, pareja de ases, lo ve claro, no duda, no vacila. Todo dentro.